sábado, 20 de abril de 2013

Infinito

Un día miré al infinito y vi el final, no quise creerlo, siempre me dijeron que eso era imposible. Pero entonces miré al imposible y vi la posibilidad.
¿Quien está equivocado? ¿Son mis ojos los que me engañan o es el mundo quien pretende que no vea?
Quizá nunca tenga las respuestas pero a lo mejor con el tiempo me olvido de las preguntas y puedo sonreír con total convencimiento de que lo que no veo es real.
Un día miré la felicidad y encontré tristeza, no quise creerlo, siempre me dijeron que eso era imposible. Pero entonces miré al imposible y vi la posibilidad.
¿Quien está equivocado? ¿Son mis ojos los que me engañan o es el mundo quien pretende que no vea?
Quizá nunca vea a nadie totalmente feliz, y solo consiga ver gente hundida en el más intenso dolor.
Un día miré mis ojos para preguntarles porqué me engañaban, ellos me dijeron que no me mienten, que solo veo lo que quiero ver, no quise creerlo, siempre me dijeron que eso era imposible. Pero entonces miré al imposible y vi la posibilidad.
¿Quien está equivocado?
Entonces comprendí que era yo la equivocada, que me auto engaño, que las respuestas no existen, que las preguntas son todas mentira.
Que es muy fácil estar triste y pensar que estás en un bucle infinito de imposibilidades para ser feliz. Que lo difícil es sonreír al ver el final y la posibilidad de sonreír de verdad.
No dejes de llorar, no dejes de estar triste, no merece la pena. Pero nunca dejes de sonreír entre lágrimas y dolor, porque eso será el primer paso para enfrentarte al infinito.

Porque un día miré al infinito y vi el final.

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